Un nuevo capítulo explosivo sacudió el juicio de la causa Cuadernos, ya cuestionada por múltiples irregularidades. El encargado del edificio de Juncal y Uruguay donde vivía Cristina Fernández de Kirchner, Julio César Silva, denunció bajo juramento que fue presionado por el entonces juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli para que incriminara a la ex presidenta.
Durante su declaración, Silva aseguró que ambos funcionarios lo “apretaron” utilizando a sus hijas como elemento de presión. Según relató, le insinuaron que debía decir lo que le preguntaban mientras hacían referencia directa a su familia, en un claro intento de condicionarlo. “Me dijeron que yo tenía dos hijas y que tenía que decir todo lo que me preguntaran”, recordó, visiblemente afectado.
El testigo explicó que había acudido a declarar confiando en el funcionamiento de la Justicia, pero que la situación lo desbordó emocionalmente. “Me puse mal, porque yo fui como corresponde. Si la Justicia llama, hay que ir”, afirmó ante el tribunal, dejando al descubierto un mecanismo de coerción que pone en jaque la validez de su propio testimonio y de toda la causa.
Silva también rememoró el allanamiento realizado en agosto de 2018 en el departamento del quinto piso del edificio. Contó que permaneció allí durante más de once horas y que, cerca de las 18:30, el comisario a cargo informó telefónicamente a Bonadio que no se había encontrado nada. La respuesta, según su testimonio, fue contundente y reveladora: una voz del otro lado de la línea ordenó que el procedimiento continuara “hasta que encuentren algo”.
Esa frase, pronunciada en medio de un operativo sin resultados, refuerza la sospecha de que la investigación no buscaba pruebas, sino construirlas. La declaración de Silva no solo compromete a los funcionarios judiciales involucrados, sino que reabre el debate sobre la legalidad de uno de los expedientes más resonantes del lawfare en la Argentina reciente.
Si los testimonios se conseguían con amenazas y los allanamientos se estiraban hasta “fabricar” evidencia, la causa Cuadernos empieza a parecer menos una investigación judicial y más un guion escrito de antemano. Y cuando la Justicia actúa así, el escándalo ya no es la causa: es el propio sistema.
